Capítulo I
16/05/2007
Tras el revuelo de una larga semana, cargada de locura por cargo de la Titi, que en vez de crecerle el pelo se le caía a causa de los nervios de la comunión del Pijillo, aunque éste ni se inmutaba.
Pero después, volvió la normalidad, como si nada hubiera pasado, como si un huracán de prisas hubiera sido una leyenda. La Titi, gracias o no gracias a Dios, siguió con sus extremas locuras.
Tal día como hoy, la Titi sólo tenía un mililitro de agua, menos mal que el papá de la Mobrasada tuvo la genial idea de tomarse una semana vacacional y comprar a borbotones de agua.
Sedientos, nos acercamos al agua como si fuera oro o algo por el estilo. Parece mentira, que en un país desarrollado como es España, sigue ocurriendo cosas así. ¡Pobre España! ^^
La Leona, más o menos, sabes hacer pipí en su orinal, que lo utiliza como asiento para ver la televisión. Aunque algunas veces, mejor no lo digo..., quizá alguno esté comiendo, o simplemente, tache este blog, como guarro.
El Pijillo sigue embobado con su juego de nunca acabar, llamado Sonic, del que sueña como si fuera el Sonic. Pero no os preocupéis, algún día se caerá de su lecho de ilusiones.
¡Viva la ignorancia!