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Infinito

¿Encontrarás el final de unas palabras sin final?

Sintonía 49

30/06/2007

Para los que no leyeron el prólogo.
Prólogo

La imagen de la joven Verónica seguía provocando pavor entre los ciudadanos de Venecia, las madres no dejaban que sus hijos salieran a la calle, temiendo que el señor de las Ilusiones llegara otra vez. Los hombres intentaban llegar lo más pronto posible, para no encontrarse con el hombre de gabardina negra.

Pero no es esa la historia que os deseo contar, no es eso lo que importa. Es Verónica, la muchacha de la leyenda, la que importa esta vez…

Verónica salía del colegio, todas las tardes, utilizaba las horas libres para pasearse por la ciudad del agua interminable. Cruzaba por góndola la ciudad y contemplaba los lienzos de una ciudad perfecta.

Sin embargo, aquel día nunca vería el cielo lluvioso llenas de nubes que la hechizaban con historias fantásticas. Aquel día un hombre de ilusiones interminables la llevaría hasta su palacio de cristal.

-Verónica-dijo la voz hipnotizante del hombre de gabardina-. ¿Vienes conmigo?

Verónica se giró para ver aquel hombre, vestía un sombrero negro, a conjunto con la gabardina que revoloteaba a sus pies. En aquella época, los padres no permitían a sus hijos hablar con desconocidos, ocurrían muchos actos delictivos por aquellos tiempos.

-Te llevaré a mi palacio, donde podrás ver el cielo cada día. No te lo impediré.

Verónica era una joven de catorce años, muy inocente, creía incapaz que un hombre pudiera causar tanto dolor. Era una idea muy provocadora, pero aún no la había hipnotizado.

-Tus padres están allí, no te preocupes por ellos, me han enviado a buscarte-le acarició la mejilla-. ¿Vienes?

-¿Cómo es qué mis padres me dejan ir con usted, qué ni siquiera lo conozco?

-Porque soy compañero de aventuras e ilusiones. ¿Vienes?-volvió a repetir, algo impaciente.

Verónica agarró la mano del hombre de gabardina negra, sin saber, que era su verdugo hasta el fin de su vida. Ya nunca vería un nuevo amanecer, encerrada en un oscuro palacio negro, donde siempre es de noche.

En el suelo apareció, el número cuarenta y nueve.

http://crevillent.cuadernosciudadanos.net/Trycia/2007/06/30/sintonia-49-1/
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